Mostrando entradas con la etiqueta Cosas de Pal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas de Pal. Mostrar todas las entradas

Tardes en Talé

Las tardes en Talé eran húmedas y calurosas. El sol solía derramarse sobre las calles con toda su fuerza una vez pasaba la hora de la comida; era normal que a esas horas estuviesen vacías y que, en cambio, fuesen los bares con pequeñas terrazas con sombrillas los que estaban a rebosar.

Recuerdo perfectamente uno de esos bares. Tal vez no era el más lujoso, pero sin duda alguna era el más acogedor.
El dueño, un hombrecito francés de marcado acento,brillante calva y engominado bigote, era quien solía servirme. Su nombre era Alberte, todo un caballero con las señoritas y un gran amigo para los caballeros. Solía acercarse a mi mesa e iniciar una conversa semejante a la siguiente:

-Oh, señog Vígtog, ¿Qué tal egstá hoy? ¿Le pongo lo de siempge, un café con hielo? ¿No quiege un choguito de aleggía paga animag ese café tan tgiste? - Solía decir con una sonrisa y
mientras señalaba con la mano abierta los licores que habitaban , magistralmente ordenados por colores formando un arco-iris, el armarito que estaba detrás de la barra.

-Alberte, Alberte, sabes que me pongo a escribir justo cuando me acabo el café, no creo que tu "aleggía" policromática me ayude a concentrarme. Ponme lo de siempre.

Y tal y como había venido, se marchaba, soltando grandes carcajadas y repitiendo la palabra "aleggía".


¿Quién es Palarus?

Tras mi propia presentación, se venía venir x3 y aquí está... ¿quién se esconde tras Palarus? No es algo tan sencillo para explicar en una simple entrada (realmente se necesita mucho más) pero hemos intentado recopilar lo esencial que deberíais conocer de esta personita. 

Bueno x3 lo del bajo, se aprecia en la imagen. Y en cuanto a escritos, podeis leer alguno de ellos entradas atrás (Cosas de Pal)
Espero que al menos por ahora, sirva para saber de los dos que nos escondemos tras estas palabras x3
Saludos! Chaau~

Email y respuesta

Para: Peter y Selma Irving (ps_irving@hotmail.com)
De: Helena Irving (hirving@hotmail.com)

Queridos papá y mamá,

¿Os ha gustado el regalo? Sé que no es el último modelo, pero el dependiente de la tienda nos comentó que ese modelo en cuestión era muchísimo más sencillo de utilizar porque su interfaz no era tan complicada.
También dijo que sería posible que fuese difícil encontrar piezas de repuesto en el caso de que se estropease, pero nos facilitó el número de contacto de un experto que podría encontrarlas y enviárnoslas en menos de un mes.

Acordaos de no acercarlo a imanes y no lo conectéis al ordenador sin ponerlo en modo seguro antes no vaya a ser que lo rompáis en menos de una semana.

¡Muchos besos y abrazos!

Vuestra hija,

Helena

Para: Helena Irving (hirving@hotmail.com)
De: Peter y Selma Irving (ps_irving@hotmail.com)

¡Ay, nena, qué ilusión nos hizo! James y tú habéis debido gastar un dineral para conseguir uno, ¡No era para nada necesario!
La verdad es que a tu padre le ha encantado, le ayuda mucho con la compra y las tareas que más le cuesta hacer ahora que está más mayor. Él puede decir lo que quiera, pero no está hecho el jovencito que era y acaba fatal de la espalda cuando intenta subir las bolsas él solo. ¡Nos estamos haciendo muy mayores,cariño! Es toda una ayuda para nosotros.
Justamente ahora está haciendo la comida. Ayer hizo la cena y estaba deliciosa, ¡No sabía que cocinasen tan bien! Dio el aviso de que iba a empezar a dar la cena a las nueve y nos avisó de que la cena estaba hecha a las nueve y cuarto. Cuando tu padre y yo vimos los platos que preparó no podíamos creerlo, tenían un aspecto genial para el poco tiempo que había tardado y, en cuanto los probamos, descubrimos que estaban exquisitos. Hizo hasta bizcocho de jengibre, encontró la receta en un cajón mientras limpiaba la cocina.

¿Te acuerdas de cuando lo preparábamos por la mañana para poder comerlo a la hora de merendar? Tu hermana siempre acababa cogiendo un buen pedazo antes, ¡Cómo lloraba cuando papá la regañaba! Qué tiempos esos en los que aun erais dos niñitas pequeñas...y ahora estais casadas y vivís en el extranjero...cómo pasa el tiempo...

No te preocupes, no acercaremos el robot a imanes ni lo enchufaremos sin activar el modo seguro. Por una vez en la vida, tu padre leyó las instrucciones, no como cuando tuvimos que llamar al tío Horace para que nos ayudase a montar la estantería. Además, queremos que dure tanto como le duró a tu hermana el suyo.

Besos para todos,

Tus padres





El hombre que se dio un golpe tan fuerte en el cabecero de la cama que pasó a formar parte de él.

Mi padre es el clásico padre serio que lee el periódico sentado en su butaca y te mira por encima de éste para ver qué cara pones cuando en el telediario hablan de la libertad sexual de la juventud o del cada vez mayor uso del preservativo.
Justo por eso creí su historia cuando me la contó, ¿Qué posibilidades había de que un cabeza de familia formal,respetable y honrado como él me engañase? Si hubiese sido mi madre, conocida maruja de la comunidad de vecinos, la historia hubiese perdido toda su veracidad, pero teniendo en cuenta que había salido directamente de la boca, pasando antes por la laringe, de mi correctísimo padre, creí ciegamente en su palabra.

Resulta ser que un viejo amigo suyo, propietario orgulloso de una pequeña fábrica textil en lo que actualmente es la zona vieja de la ciudad, tenía un hijo cuya vagancia no conocía límites. Su vida era un continuo holgazanear en casa o en el bar, una maravillosa oda a la horizontalidad en el sofá y al sólo moverse para ir a la cocina a por una cerveza.
El pobre padre, al ver que su hijo no iba a llegar a ser nadie en la vida, decidió darle un puesto en su fábrica. Decidido, fue a la cama en la cual se encontraba su hijo durmiendo y de un tirón le quitó la sábana de encima.

-Hijo mío, en pos de que te conviertas en un hombre de pro con una familia orgullosa de que sea lo que es, he decidido que a partir de hoy trabajarás en mi fábrica.
-¿Estás loco? No pienso trabajar en esa fábrica, ¡Es demasiado cansado! Además, estar aquí en la cama es muchísimo mejor, no hay ruidosas máquinas tejiendo o trabajadores sucios gritando a todo pulmón, con sus ropas raídas, su pelo grasiento y su, ¡Puaj! Me pongo enfermo sólo de pensar en ellos. No pienso trabajar.

Y enérgicamente, cogió la sábana y con un fortísimo movimiento, se quiso tapar hasta la cabeza. Y digo quiso porque, al parecer, tanta pasión puso en su gesto, que dio un estruendoso golpe con la testa en el cabecero rojo de roble de su cama.
-¡Ay, ay, ay! Madre mía, qué daño me he hecho, ¡Si es que no puede uno dormir sin molestias!
Cuando alargó las manos para rascar y acariciar su lastimado cráneo, no pudo tocar la zona afectada. Lo único que podía tocar era madera roja de roble y pared desnuda de vez en cuando si palpaba demasiado a su izquierda.
-¡Papá,papá! ¿Qué diablos ocurre? ¿Acaso se me ha vuelto la cabeza de madera?
El padre apenas podía comprender la situación.
-Hijo, no sé como voy a explicarte esto, pero, ¡Ay,Dios!, parece que tienes la cabeza soldada a la madera

La cara que puso su hijo fue algo digno de ser retratado: Una mezcla de pavor, desesperación e incredulidad. Intentó empujar el cabecero hacia atrás, pero fue en vano, sólo consiguió cansar sus brazos. Ordenó a su padre que le estirase de una pierna, pero tuvo la mala suerte de que, a parte de mantenerse aun unido a la madera, su pantalón de pijama se deslizó de sus muslos hasta sus rodillas y de sus rodillas al ambiente, despojándole de la última pieza de ropa que protegía sus intimidades del mundo exterior.
-¡Vuélveme a poner el pantalón,vuélvemelo a poner! -Gritó a su padre- ¿Vas a dejarme enfrentarme a mi desgracia desnudo?
Y como pudo le puso el pantalón, no sin antes haberse asegurado de que se lo ponía correctamente.

Ingenieros, doctores, catedráticos, carpinteros, ebanistas y médicos del pueblo pasaron por esa habitación, intentando encontrar una solución y explicación mínimamente lógica para un suceso tan conmovedor como el que veían.
-Todo se debe al pelo rizado del chico que, al golpearse, se ha introducido en la madera, quédandose este enredado con las vetas de la madera, que por cierto es muy elegante, ¿Dónde compraron la cama? - Decían algunos entendidos.
-Probablemente sea una etapa, ya sabe como son los jóvenes de estos días que corren -Decían otros tal vez menos entendidos
-Tal vez nunca se dio cuenta usted y ya nació así - Comentaban los más osados.
Finalmente, se abrió la habitación a todos los habitantes del pueblo. Alguien debía conocer un remedio para tal situación. Pescaderos y carniceros discutían furiosamente cuál era el mejor método de separarlo y leñadores compartían entre sí opiniones sobre la madera e incluso sobre la cabeza del chico, pero nadie sacaba nada en claro.

Pasaron muchos años y nadie encontraba solución a la situación, así que se optó por dejar al pobre chico allí donde se encontraba, porque, al fin y al cabo, se acabaría por acostumbrar y, siendo vago como era, estar siempre en la cama iba a ser casi más ventajoso que no estarlo.
Aun estando enganchado, el jovencito vivió una vida plena. Se sabe que consiguió casarse con una señorita que se había quedado enganchada de un codo al marco de una puerta cuando lo golpeó accidentalmente y que tuvo muchos hijos que se quedaron enganchados a muchas cosas, siendo los casos más destacables el jovencito que se quedó enganchado a los pechos de su novia y la chica que se quedó enganchada a su zapato de tacón cuando fue a quitárselo.




Cómics de Pokémon hechos a mano (Y con el Paint)




Ah, qué maravilla hacer cómics, ¿Verdad? Sobretodo si son sobre una de las sagas de videojuegos/ series más influyentes de la juventud actual. Si juntamos eso con mi extraño sentido del humor...












¡Voilá! A disfrutarlos. Intentaré colgar un par más cada sábado para que disfrutéis.
Se aceptan sugerencias.



Nota del escritor: Que conste, a mí Feebas no me parece feo, es simplemente que tanta gente lo dice que si digo que me parece bastante llamativo, ¡Quizás me pegan!


Un pequeño regalo

Hoy os traigo un pequeño obsequio,lectores y lectoras.

Últimamente he estado trabajando con el programa Sony ACID y, tras largas horas de horrible sufrimiento intentando buscar la perfección, he conseguido crear unas cancioncillas para que las disfrutéis.

Están comprimidas en .rar para que no ocupen tanto

Clicka aquí para descargar las canciones

¡Espero que disfrutéis tanto como yo he disfrutado haciéndolas!

Poesía improvisada #1

A veces salen cosas mejores tras una charla suave con alguien agradable que tras horas y horas de esfuerzos mentales.

------------------------------------------------------------------------------------------------

Quisiera que estos versos
fuesen la lápida anónima
de eso que queda en el tintero
de eso que queremos decir y no decimos,
tal vez por vergüenza,tal vez por miedo,
todas esas pequeñas cosas,
los "perdón","por favor" y "te quiero",
los "hola",los "adiós","los feliz cumpleaños"
que tiramos al suelo,
y que nunca salen de nuestras bocas.

Pensándolo bien...


-Mi alma gemela es Marge
-¿Lo es?

-Los Simpsons,temporada 8,capítulo 9 "El misterioso viaje de nuestro Homer"


Quizás os sorprenda que ponga un fragmento de un capítulo de los Simpsons. Os voy a ser sincero, es mi capítulo favorito. Me encanta. Lo encuentro sublime en todos los aspectos. Y cuando digo en todos,digo en todos.

Tal vez sea difícil de ver,al fin y al cabo los Simpsons suelen seguir una linea basada en el humor situacional que no tiene jugo que extraer,un mensaje que captar o una moraleja oculta (Atentos,que digo suelen y no siempre). Pero este capítulo realmente da que pensar. Si lo ves desde una perspectiva alejada, totalmente ajena a como has visto anteriormente otros capítulos de los Simpsons,tendrás material para reflexionar durante bastante tiempo.

El capítulo en cuestión despierta en mi una serie de dudas. ¿Existen realmente las almas gemelas,los espíritus afines? ¿Puede una mujer o un hombre iniciar por su propio pie la búsqueda de su alma gemela,es un encuentro fortuito del que tal vez nunca nos damos cuenta o es tal vez un evento provocado por diversos factores?

La tele no es tan mala,después de todo.

Bienvenidos a Sunset Views


Despiertas súbitamente. No recuerdas que estabas soñando, pero sabes que ha sido algo horrible, lo suficientemente horrible como para haberte despertado.

Extraños pensamientos circulan por tu cabeza, no puedes entenderlos con claridad. Crees escuchar palabras aleatorias susurradas en tus oidos. Las voces que las susurran son cada vez diferentes, la voz de un niño, la voz de una mujer, la de un hombre...

Entonces te duelen los ojos. Apenas puedes mantenerlos abiertos. Las palabras empiezan a formar pequeñas estructuras. "Las miradas"..."Tal vez"..."Cama de agua"..."Está hecha"...
Decides cerrar los ojos para huir del dolor.

Tanteando, consigues salir de tu habitación y llegar al lavabo. Enciendes la luz. Entras y abres el grifo. Llenas tus manos de agua. En cuanto el agua toca tu rostro, escuchas una última palabra y se hace el silencio. Abres los ojos con cuidado. Mirar ya no es un tormento.

Cierras el grifo. Te giras hacia la puerta. No recuerdas haberla cerrado. Tampoco recuerdas haber echado el pestillo. No recuerdas que la puerta fuese verde. No recuerdas que, por su parte inferior, se colase una luz funesta de fluorescente.

Retrocedes un par de pasos. Tu lavabo sigue igual. Lo que ha cambiado es la puerta. Observas la luz que se desliza por debajo de la puerta. Retrocedes algo más y te sientas en el retrete. Miras hacia la ducha. Todo en su sitio; el champú, el gel, la esponja azul...

Escuchas algo. Un sonido vibrante. Un sonido vibrante y amenazador. Te acurrucas contra la pared. Golpeas el rollo de papel higiénico y cae. Su sonido amortiguado al chocar contra el suelo se confunde con los latidos de tu corazón. Cada vez van más rápido. El sonido del exterior cada vez es más fuerte. Miras la luz funesta. Parece que en cualquier momento la puerta va a abrirse.

Entonces, el ruido calla. Ningún sonido se atreve a romper el silencio. Miras hacia el espejo, hacia la ducha, hacia el armarito donde guardas el cepillo de dientes. Tu corazón late de forma atronadora. Miras hacia los cajones bajos llenos de peines. El latido de tu corazón no se detiene. Te pegas más a la pared, te frotas contra ella. Tu vista se nubla. Te sientes pesado. Notas como te empiezas a desplomar. Tu cabeza choca contra la pared y se desliza suavemente hacia abajo. El golpe no te importa. Sientes que tus párpados son telones que ansían cerrarse para dar por terminada la obra. Los cierras y la oscuridad entra en tu cabeza.

Abres los ojos. Miras hacia la puerta. Sigue cerrada y verde. Tu respiración se acelera cuando compruebas que la luz sigue entrando por la rendija de la parte inferior. Te levantas. Estás temblando y no puedes concentrarte en tus pensamientos. Acercas tu mano al pestillo. El temblor hace que retirarlo sea un suplicio. Cada intento es un fallo. Finalmente, lo consigues. El sonido metálico que hace al golpear la puerta verde retumba en tu cabeza. No consigues parpadear.

Coges la maneta con las dos manos. Respiras hondo. Intentas tragar saliva, pero tu boca está seca. Un extraño sabor amargo inunda tu paladar. Se vuelve insoportable. Sueltas la maneta y te retiras tambaleante al retrete. Levantas la tapa. Notas tu boca llena de una sustancia espesa. No puedes contener las arcadas.

De pronto, el sabor desaparece de tu boca. Te dejas caer hacia atrás. Permaneces tumbado en el suelo del lavabo, mirando el techo. Respirar rápido y de forma ahogada. Te levantas. Coges la maneta. La haces girar. De un fuerte tirón abres la puerta.

No puedes creer lo que hay al otro lado. Una habitación oscura con un despertador en el centro. Las luces son rojas. Cierras la puerta. La luz que entra por debajo es blanca. Abres la puerta. Ves las luces rojas. Entras en la habitación. Cierras la puerta. Desaparece frente a ti.

Golpeas el lugar donde estaba la puerta con todas tus fuerzas. Arañas, gritas. Pero sólo queda una pared negra frente a ti. Te arrodillas y lloras. No comprendes que está ocurriendo.
El despertador suena. Es el sonido que escuchaste desde dentro de el lavabo. Te acercas a él. Marca las dos y media de la mañana. Estiras el brazo y pulsas el botón de la parte superior para detener el sonido. Mantienes la mano ahí. Los números del reloj se han transformado en algo que parece un "ESPERA" escrito con líneas de color rojo.

Levantas la mano y las luces rojas se apagan. Tus fuerzas se desvanecen. Intentas mantenerte de pie, pero te es imposible. Caes de rodillas. Intentas resistir, te levantas como puedes, pero tu voluntad se esfuma y caes pesadamente contra el suelo. No puedes ver nada. Todo está completamente negro. Percibes un olor acre y el sabor vuelve a tu boca.

Te retuerces en el suelo, te intentas arrastrar. El olor y el sabor parecen llenar toda tu mente. Haciendo acopio de fuerzas, metes tu mano en la boca, intentando extraer de ella cualquier cosa que pudiera estar dentro, pero no hay nada. Braceas y pataleas en todas direcciones, pero no hay nada a tu alrededor. Un agudo dolor de barriga, desearías vomitar. Consigues darte la vuelta. No consigues contener las arcadas. Te retuerces algo más hasta que tus fuerzas se volatilizan. Dejas de moverte. Apenas puedes saber en qué estás pensando. Pierdes el conocimiento.


El sol surge por detrás de los árboles, sonrojado de timidez. Abres los ojos. Estás tumbado en una cama en mitad de una carretera. A tu alrededor, árboles que parecen cernirse sobre ti. Ves un cartel de color azul cielo con visibles marcas de óxido. Con letras grandes y blancas está escrito "Bienvenidos a Sunset Views. Población ???+1". Una flecha hacia adelante marca la dirección a tomar.

Bajas de la cama. La carretera se prolonga hacia un horizonte cubierto de niebla espesa. Parece algodón de azúcar ocultando la realidad para que no pueda alcanzarla la vista.

Empiezas a seguir la carretera. No sabes que encontrarás al final.

Sin título (Se aceptan sugerencias)

Tardó casi media hora en atravesar el bosque hasta llegar al claro.

- Nunca me he arañado tanto las espinillas como hoy...- Dijo mientras intentaba quitarse de las piernas las zarzas enganchadas en sus pantalones cortos de franela y en su piel.

Con tranquilo movimiento, el lago acariciaba la orilla, acunando cada guijarro como una madre a su hijo recién nacido. El agua permanecía quieta, impasible, reflejando en su superficie de espejo los muros de árboles que rodeaban el lago, los juncos que se inclinaban sobre ella y una gigantesca luna llena. Su brillo era atrayente, aunque, a la vez, inquietaba a Lila, pero no sabía bien por qué.

Con cuidado, se quitó las sus viejas zapatillas y metió los pies en la orilla. Sintió un fuerte escalofrío, el agua estaba helada y las pequeñas piedrecitas se le clavaban en las plantas de los pies. Dio dos pasos hacia adelante y el dolor de las piedras fue substituido por la textura espesa de un lodo negro probablemente formado por juncos muertos.
A los dos minutos de tener los pies dentro, dejó de notar el frío. Ya no notaba nada.

Estaba más cerca del disco de plata que el lago reflejaba. Estiro el brazo para ver si podía tocarlo, pero aún no llegaba. Poco a poco fue introduciéndose en el lago, empapando sus pantalones y su camiseta.

Un paso, otro paso, pero el la luna se mantenía siempre a la misma distancia.
Estiro el brazo suplicante. Su mano no alcanzaba la luna.

Bajó el brazo lentamente. Acarició el agua, mirando las ondas que ésta formaba en su superficie cuando sus dedos se deslizaban por encima. Volvió su cabeza y miró la orilla. Volvió a notar frío, un frío punzante y profundo que hizo que se retorciese de dolor. En nada y menos había salido del lago y se había puesto sus zapatillas.

Estaba convencida de que mañana conseguiría tocar la luna.

Gota

Perdonad que ponga tantos dibujos, pero tenéis que comprenderme.
Intento despertar esa faceta artística mía que lleva dormida desde que tenía 8 años. Sí, hace mucho que dejé de dibujar.

Espero recuperar el hábito, aunque sea solo para divertirme.

Escapes Azules

Os presento a Escapes Azules.
Es mi amigo robot. Bueno, mío pero también puede ser vuestro. Digo puede porque no todo el mundo quiere ser amigo de Escapes Azules.

No sabe preparar comidas, no es un robot de cocina. No sabe barrer ese vaso descuidado que se nos ha caido, no es un robot limpiador. Tampoco sabe montar un coche levantando la pesada carrocería con sus brazos, no es un robot de montaje en cadena.

La verdad es que sabe hacer pocas cosas, pero las que sabe hacer lo hacen único. Sabe jugar al escondite, aunque cuando le toca esconderse va dejando un rastro azul. No sé que es esa cosa azul que va dejando tras de sí.
No sabe hablar,pero sabe escuchar.

Y siempre sonríe. Hasta cuando le cuentas las cosas más feas que te preocupan. Es gracioso,porque aunque estés muy triste, siempre sonríes con él.

Las presentaciones ya están hechas, ¡Saluda, Escapes Azules!


P.S: Ahora que sois sus amigos, podéis llamarle simplemente Escapes. Parece que sonríe más cuando le llaman cariñosamente Escapes.

Unos días más


- Y al final, ¿Qué vas a hacer? Supongo que te quedarás, ¿No?
Jan se acercó la copa a los labios y dio un profundo trago. Se quedaron marcados en el cristal. Carraspeó sonoramente y se reajustó el cuello de la camisa y la corbata entre toses y una respiración difícil. El licor era muy fuerte y tanto tiempo sin beber le había hecho perder facultades. Aun con problemas para respirar, contestó.

- La verdad es que...

- ¿Qué?

- No sé, quizás me quede durante un par de días más y después me marcharé, ya sabes, hasta que las cosas se calmen y podamos volver a c-

- Sabes que las cosas no se van a calmar, ¿Por qué te empeñas en creer que va a cambiar la situación, Jan? - Dijo Félix mientras abría los brazos violentamente, derramando una pequeña cantidad de coñac de su copa al suelo de losas blancas- Te vas y dejas un problema ahí en medio y te crees que va a mejorar. ¿De verdad, Jan? ¿Un mes y un par de días calmarán las cosas? En serio, no sé si es que sigues siendo tan imaginativo como cuando éramos niños o es que te has vuelto gilipollas de golpe. - Dio un sonoro sorbo a su coñac se recostó sobre su asiento- Si vuelves, vas a estar en la misma maldita situación que antes, Jan. ¿Y sabes qué es lo peor? Lo peor es que lo sabes, Jan, lo sabes. Volverás y estarás en las mismas.

- ¿Y qué hago entonces,eh? ¿Te crees que es fácil para mí volver, eh, Félix? Pero si vuelvo podré solucionar las cosas de la única manera que no implica más peligro añadido. Y entonces todo volverá a la normalidad, el día a día volverá a ser el día a día.

Félix abrió los ojos como platos y dejó la copa en la mesa con una calma que no correspondía con la furia de su mirada.

- Eres imbécil, eres un imbécil total. Adelante, dale el dinero y te dejará en paz a ti y a tu familia, al fin y al cabo sólo has matado a uno de los suyos. Tampoco es para tanto, sólo te has cargado a su sicario más fiel y profesional. Esos diez mil euros os librarán de toda preocupación, sí señor. ¿De verdad eres tan sumamente crédulo? Te matarán y muy probablemente a tu familia también. Y no hace falta que diga que el dinero también se lo quedarán.

- ¿Y por eso me han dado un número de teléfono y me ha dicho que en cuanto llame dejarán de acosarme y podré darles el dinero? Ahora mismo me están persiguiendo porque no saben si les voy a dar algo. Volveremos a casa y le llamaré. En cuanto le llame dejarán de buscarme Le llevaré el dinero donde y cuando me diga y todo habrá acabado. Quedarme aquí expone a mi familia a todo tipo de peligros...y son lo único que me queda. Adiós, Félix, y gracias por tu ayuda de todas formas.

- Bah, mira, me da igual. Haz lo que te dé la gana, ya volverás, o no, justo te darás cuenta de que tenía razón cuando te esté atravesando la cabeza una bala.

Jan tragó saliva, se levantó del sillón. Picó a la puerta para salir y el guardaespaldas mulato del otro lado le abrió la puerta con una sonrisa en los labios.

- ¿Todo bien, no? Pues claro, joder, el señor Félix es su hermano, los asuntos familiares los trata con especial cuidado.

- Sí,podría decirse que sí...- Dijo mientras bajaba las escaleras que daban hacia el pasillo donde se encontraba la puerta de salida.

En el fondo, Jan estaba horrorizado. Su hermano se lo había dicho sin rodeos. Si resulta que Arnaldo le había mentido, el lugar de entrega de los diez mil sería su tumba. ¿Pero qué podía hacer? No podría esconderse eternamente.

Y ayudar a su hermano a acabar con Arnaldo, sus hombres y sus negocios aumentaría el peligro al que ya estaban expuestos él y su familia.









Ha llegado la navidad

El otro día, mientras caminaba por la calle de vuelta a casa de noche, algo sobre mi cabeza se iluminó.
Podría haber sido una maravillosa idea que hubiese facilitado la vida en este pequeño punto azul en el que vivimos, podría haber sido la aparición mística de un Dios al que hace eones habían olvidado o tal vez podría haber sido una simple bombilla que algún habitante, ajeno a mi vida, había encedido en alguna habitación de una casa cercana.
Pero daba la casualidad que esas luces no eran, nada más y nada menos, que unas bonitas luces de navidad colgadas de lado a lado en la calle, a lo largo de toda su extensión. Sus bombillitas azules y blancas brillaban como diminutos soles tenues que ansían ser vistos en una oscura noche de astrónomo y reflejaban sus modestas luces en unas tiras de color plateado que se mecían tranquilamente al son del viento mientras se bañaban de luz azul y blanca, como si estas porciones estiradas de plateada luna esperasen ponerse morenas con la luz, supongo que para que pudiesen usarlas también en decoraciones lumínicas de verano.
La calle desembocaba a la plaza del pueblo. En la plaza, la cálida y acogedora luz de las bombillitas era sustituida por la luz de los bares, de las dos grandes torres lumínicas y de los postes de luz azul que hay en ella.
En mitad del parquecillo que tiene la plaza, había colocado un establo de madera con su San José, su Vírgen María, algunos pastores, los tres Reyes Magos y su niño Jesús. Desconozco la procedencia de estas figuras de gran tamaño, aunque podría afirmar sin temor que el pequeño Jesusito debe venir de algún lugar muy al norte de Europa, pues aún haciendo frío y siendo de noche, allí estaba él, tumbado en su cunita de paja y madera, en pañales, estoico e inmutable ante el frío y la noche, con una sonrisilla en los labios que sólo podría atribuirse al pensamiento "Qué más dará el frío si soy hijo de Dios..." y los brazos muy abiertos.
Seguí caminando hasta poder contemplar el establo y sus figuras de cerca."Hazle una foto al niño Jesús y después, yaya, les haces una foto a mi pelo", decía una niña pequeña que se encontraba cerca mío."Anda,como voy a hacerle una foto a tu pelo",respondió la abuela de esa niña. Entonces de un saltito la niña bajó de un pequeño asiento que se interpone entre el establo asentado en el parquecillo y la plaza en sí, me dijo "¡Adiós!" con una risilla dulce, como si me conociese de toda la vida y parte de la vida de otra persona, le dió la mano a su abuela y se marchó dando pequeños saltitos.
A mi espalda la gente andaba rápidamente por la plaza. Todos los viandantes parecían ajetreados, como si no tuvieran un minuto para estarse quietos, y andaban unos y correteaban los otros que estaban aún más ocupados que los unos que andaban. Volví a girarme para ver a mi ya amigo Jesusito, que ahí seguía, casi desnudo en el establo con su sonrisa de desprecio hacia la gente que correteaba por la plaza con sus chaquetas, sus bufandas, sus guantes y sus gorros de lana o sus boinas.
Porque, en efecto, todos los caminantes o corrientes iban bien recubiertos de ropa para no tener frío, todos y cada uno de ellos, desde la señora gorda con las bolsas de Solís, que deduje que estarían llenas de ropa, pues en esa tienda venden ropa, hasta la joven pareja que parecía tener prisa hasta para darse besos, pues juntaban sus labios y rapidamente ya los habían separado, aunque no les culpo, supongo que temían que con el frío se les quedasen pegados los labios y tuviesen que acudir al médico. Aún así, no creo que tuviesen que preocuparse mucho, pues a Jesusito no parecían quedársele las posaderas enganchadas a su cunita de madera por culpa del frío, además de que el calor del amor se encargaría de mantener separados esos labios,listos para más besos.
Sin duda había llegado la navidad, pero no sabía bien bien qué me había informado de su llegada.
Tal vez fuesen las luces con sus tiras navideñas en proceso de morenización para convertirse en luces multiépoca, útiles en verano, útiles en invierno.
Tal vez fuese el Belén, con su San José, su vírgen María,algunos pastores, los tres Reyes Magos y mi ya compañero de un trozo de vida el niño Jesús, el cual seguía ahí con sus pañales y con sus brazos abiertos como queriendo abrazar el frío.
Tal vez fuesen las personitas ajetreadas que se movían por la plaza como hormiguitas trabajadoras vestidas de invierno con sus bufandas, sus chaquetas, sus gorros de lana, sus besos rápidos y sus bolsas del Solís presumiblemente llenas de ropa.
O tal vez la mezcla de todo, o mi reloj interno, o los anuncios de la tele. Pero de lo único que estaba seguro es de que la navidad había llegado.

Nuestros pingus~